"No quiero castigar a la humanidad doliente, sino sanarla..."
Rezar la CoronillaEl 22 de febrero de 1931, en su celda del convento de Plock (Polonia), Sor Faustina vio a Jesús vestido de blanco. Una mano estaba levantada para bendecir y la otra tocaba el vestido en el pecho.
De la abertura de la túnica salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. Jesús le dijo:
"Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío. Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá."
Santa María Faustina Kowalska
"El rayo PÁLIDO simboliza el Agua que justifica a las almas."
"El rayo ROJO simboliza la Sangre que es la vida de las almas."
Cuando el pintor Eugeniusz Kazimirowski terminó el cuadro, Sor Faustina lloró de profunda decepción. Le
parecía que Jesús no era tan hermoso en la pintura como ella lo veía en sus visiones. Fue a la capilla y
llorando preguntó: "¿Quién te pintará tan bello como Tú eres?".
Jesús le respondió: "No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de esta
imagen, sino en Mi gracia."
En 1935, Sor Faustina vio a un Ángel a punto de ejecutar un castigo divino sobre una ciudad. Ella
comenzó a implorar a Dios, pero sus oraciones no tenían poder. De repente, escuchó interiormente las
palabras: "Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre...".
Al recitar esta oración, vio que el Ángel quedaba impotente y no podía ejecutar el castigo. Así nació la
Coronilla a la Divina Misericordia como un "poderoso medio" para calmar la ira divina.
La devoción ha pasado por el escrutinio más riguroso y cuenta con la máxima aprobación posible, siendo pieza central de la espiritualidad católica contemporánea.
La Congregación para la Doctrina de la Fe retiró las objeciones anteriores tras revisar los textos originales gracias a Karol Wojtyła.
Juan Pablo II canonizó a Santa Faustina y estableció la fiesta litúrgica para toda la Iglesia universal el 30 de abril de 2000.
El Vaticano estableció oficialmente el Segundo Domingo de Pascua como el Domingo de la Divina Misericordia en el Misal Romano.
San Juan Pablo II (Dives in Misericordia), Benedicto XVI y el Papa Francisco (Misericordiae Vultus) han confirmado esta devoción.
En 1959 se prohibió por traducciones erróneas del polaco que contenían errores teológicos. Karol Wojtyła inició la traducción fiel que demostró su ortodoxia.
Jesús prometió que el alma que se confiese y reciba la Santa Comunión ese día "obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas" (Diario, 699).
"Quienquiera que la rece, recibirá gran misericordia a la hora de la muerte" (Diario, 687). Paz para los moribundos y conversión de pecadores.
"Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá" (Diario, 48). Victoria sobre los enemigos del alma y defensa divina.
3:00 PM. "En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión" (Diario, 1320).
"A las almas que propagan la devoción, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido" (Diario, 1075).
Se reza con un Rosario común.
Comenzamos: En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
En cada cuenta grande (antes de cada decena), rezamos:
En cada cuenta pequeña (las del Ave María), repetimos:
Al terminar las 5 decenas, repetimos tres veces:
Deja tu intención para que otros se unan en oración contigo.